
No nos cansemos de pedir Perdón a Dios, porque el nunca se cansa de perdonarnos!… #PF :)
18 marzo, 2016
El mejor y más grande regalo para todos: El Perdón!… :)
18 marzo, 2016
A los primeros que debemos perdonar, es a nosotros mismos, porque muchas veces nos auto culpamos por errores cometidos. Debemos aceptar que no somos perfectos y que todos podemos fallar, si Dios nos perdona, de la misma forma, debemos hacerlo con nosotros mismos. (…)El perdón a Dios y al prójimo habrá de pasar por el perdón que tú te concedas. Quien quiere perdonar pero no logra perdonarse a sí mismo se parece a un nadador al que la resaca lleva constantemente mar adentro, lejos de la orilla. Todos los esfuerzos que despliegues para perdonar al otro se verán neutralizados por tu odio hacia ti mismo. Aun en el caso de no haber sufrido una ofensa o un insulto concreto, el perdonarse a sí mismo es una de las grandes prácticas psicoespirituales de curación. Mi amiga Carol recordaba muy bien la recomendación de su psicoanalista neoyorkino: «Lo esencial de tu terapia —le decía— es que aprendas a perdonarte a ti misma». Cuando estás profundamente herido, no puedes dudar en perdonarte: te sientes obligado a ello. El duro golpe recibido, sobre todo si procede de una persona querida, habrá hecho añicos tu armonía interior, y entonces se desencadenarán en ti unas fuerzas antagónicas. Sólo el humilde perdón que te otorgues logrará restablecer la paz y la armonía en tu interior y hará posible que te abras al perdón al otro.
Tómate el tiempo preciso para entrar bien en ti. Renueva tu intención de liberarte del desprecio y el odio hacia ti. Prepárate para recibirte con amor y compasión. Pídele a Dios que te acompañe en este proceso de perdón a ti mismo y que llene tu corazón de fuerza y amor. Ha llegado el momento de que te desprendas de cualquier sentimiento agresivo, despectivo o colérico hacia ti mismo. Deja desvanecerse todos esos sentimientos destructivos. Rechaza cualquier tentación de rebajarte, reñirte, compararte y creerte superior o inferior a los demás. Date, de una vez por todas, permiso para ser tú mismo. Date cuenta de lo penoso que es saberte rechazado por ti mismo y vivir al lado de tu propio corazón. Lentamente, vete invitando a tu corazón a recuperarte y amarte de nuevo. Con una gran dulzura, escúchale decir a la parte mal amada de ti: «Te perdono tus debilidades, tu humanidad herida, tus aspiraciones desmesuradas, todas tus faltas. Te perdono. Te perdono»… Deja que tu corazón te diga: «(tu nombre: ……….), te recibo en mí. Quiero dejarte un amplio espacio. Te perdono. Te perdono»… Eso es. Suprime todo juicio desfavorable y cualquier amargura respecto a ti. Deja que desaparezca cualquier sentimiento de dureza hacia ti. Continúa acogiéndote con amabilidad y amor, como harías con un niño que te hubiese ofendido. Hazte aún más sitio en tu corazón e imagina cómo te envuelve con su luz y su calor. Puede que te sorprendas juzgándote con demasiada indulgencia, hasta el punto de sentirte turbado. Acoge esos pensamientos severos que quieren impedirte que te perdones. Recíbelos y déjalos consumirse en el benévolo calor de tu corazón. Percibe cómo, poco a poco, se va ablandando tu corazón y volviéndose más tierno para contigo. Empieza a saborear la alegría de perdonarte y el nacimiento de una nueva libertad interior. El alivio experimentado te hará comprender que es absurdo que sigas resentido contigo mismo. Deja que la comprensión y la autoestima, la paz y la compasión de tu corazón impregnen todo tu ser. Observa cómo la sensación de liberación producida por el perdón a ti mismo te permite mostrar mayor compasión por los demás y perdonarlos.
Y repite este acto de amor contigo mismo en el nombre de Dios: Quiero perdonarme por buscar la estrella inaccesible, ser frágil, avergonzarme de mi dolor, acusarme de mi desdicha, mantener el deseo de una perfección inalcanzable, haberme hecho cómplice de mi perseguidor, haber prescindido de mi corazón, haber rumiado acusaciones que me herían, no haber sido capaz de preverlo todo, odiarme sin compasión, sentirme incapaz de perdonar a los demás. En suma, quiero perdonarme por ser humano». #Bernanos #Secreto #Perdón #PerdónATiMismo #SeamosUnoConDios #LaClaveEsElAmor #DiosEsAmor #Perdón #Libración #Trascendencia #Evolución 🙂

