
Feliz Semana! Hijos de María, amados del Señor!… 👍💞🙏🙌😊🌼🌟💫
29 julio, 2019
El Reino de los Cielos es el único tesoro precioso de nuestras vidas!… 👍💞🙏😊🌼🌟💫
31 julio, 2019
«En aquel tiempo, Jesús entró en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».
El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará»» (Lc 10, 38-42).
Las hermanas Marta y María tenían dos maneras distintas de buscar la ayuda de Jesús. Marta era activa; le dijo a Jesús exactamente qué necesitaba de él, qué situación mala debía ser corregida y quién debería ser sanado. Y María era contemplativa: ella escuchaba en silencio.
Como vemos en el Evangelio, Marta es una buena anfitriona. Ella cuida de todos con bondad, un regalo para Jesús, mientras María se sienta a sus pies para aprender de él. Marta, la hacendosa, le dice a él que necesita ayuda y que María no está haciendo lo que le corresponde.
Hablar con Dios acerca de las injusticias, contarle nuestras necesidades, y pedirle ayuda es correcto y bueno. Pero cuando la petición viene con la insinuación de que Dios no entiende la situación, estamos siendo ansiosos como Marta. Cuando pensamos que Dios está atrasado, no estamos confiando en él. Cuando oramos repetida y persistentemente en un estado de ansiedad, es el momento de sentarnos y escuchar, como la tranquila María.
Fíjate lo que Marta hizo después de hacer sus demandas: también escuchó. En ese momento se dio cuenta que Jesús comprendía mucho más las circunstancias que ella.
Durante las oraciones de intercesión de la Misa, cuando decimos: «Señor escucha nuestra oración» o «Escúchanos Señor» siento que le estoy diciendo a Dios que escuche, como si no lo estuviera haciendo. En realidad, él está tratando que yo escuche. Él jamás deja de escuchar y preocuparse. Él conoce nuestras necesidades, mucho antes que empecemos a pedir por ellas. Tenemos que recordar que: «Señor escucha nuestra oración», significa realmente «Señor, recibe este regalo de oración. Gracias por escucharnos. Ayúdanos a escuchar tu respuesta.»
La ansiedad y las preocupaciones nos llevan a: «Dios no está convencido aún, así que tendré que seguir pidiendo, y si no actúa lo suficientemente rápido, ¡uy!, demasiado tarde, ya se murió Lázaro.» Observa la confianza que Jesús trató de infundir en Marta cuando llegó cuatro días tarde. Fíjate como manejó amorosamente su ansiedad, y mira cómo te trata a ti de la misma manera.
¡Dios nunca llega tarde! Sus tiempos son siempre perfectos. Sus respuestas a nuestras oraciones son siempre, exactamente, lo que es mejor y cuando es mejor, y de la manera más amorosa. Para calmarnos y descansar en esta verdad, tenemos que sentarnos calladamente y tomar conciencia, calladamente, de la bondad de Dios!… #terrymodica #evangelio #palabradedios #reflexión #martalaactiva #maríalacontemplativa #fe😊 #esperanza🙌 #amor💞 #evangelización2.0📲 #lavirgencitaydiosunotrinosonbuenos👍💞🙏😚😇😚👼😚👼😚👼💖😊🌼🌟💫



